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JA slide show

Invitación

"Ven, ven quien quiera tu seas, ven
Aún si ya en nada crees, ven

Nuestro camino no es de desesperanza.

Aún si rompes tus promesas mil veces,
Vuelve, vuelve, ven."

(Mevlana Jelaluddin Rumi)

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Escrito por Editor   
Jueves, 20 de Diciembre de 2012 00:25

El ser humano es un representante de Allah en este mundo. Y por alguna razón, inexplicable para nosotros, no nos comportamos de acuerdo a lo que somos.


 



Dicen los sufis que Allah hu ta-Allah envío 124.000 profetas, a lo largo de la historia del hombre, para recordarle de donde viene y hacia donde retorna. Y pese a eso, nosotros los hombres, siempre lo olvidamos. Y permanentemente nos tienen que recordar quienes somos. Pero como ese conocimiento de quienes somos le ha sido ofrecido a todos y solamente nosotros los seres humanos lo hemos aceptado; esa pesada carga, que significa ese conocimiento, la rechazamos de alguna manera por que somos ignorantes velados y dictadores de nosotros mismos. Sábado tras sábado, meses tras meses, años tras años, hemos estado hablando en este dergah de las miserias del hombre; y sin embargo, muy pocas veces hemos hablado de la verdadera naturaleza del ser humano. La naturaleza del ser humano es divina. El ser humano es un representante de Allah en este mundo. Y por alguna razón, inexplicable para nosotros, no nos comportamos de acuerdo a lo que somos. Entonces siempre nos tienen que decir lo que no somos. No somos hipócritas, no somos mentirosos, no somos celosos, no somos envidiosos, no estamos dormidos; pero por alguna razón creemos que somos envidiosos, celosos, hipócritas, mentirosos. Y nos empecinamos en obrar desde ahí. Todas esas fallas, no se sustentan en nada, es todo mentira. Por que si realmente fuésemos todas esas cosas no tendríamos ninguna clase de salvación. En realidad, somos kalifa de Allah; y así como el es el Señor de todos de los mundos creados, nosotros somos el señor de nuestro mundo. Pero no lo creemos, lo negamos y vivimos engañados. Miserablemente engañados por nosotros mismos. Y realmente es una pena. Es como un rey que cree que es un esclavo. Es como un ser que es toda luz y se imagina ser una sombra. Algo nos ha sucedido para que pase eso. Vivimos entenebrecidos y engañados. Vivimos equivocadamente y no hay nadie que nos engañe y que nos entenebrezca sino nosotros mismos. Y eso es nuestro drama. Nos debatimos sin saber qué hacer. Cuando en realidad, lo único que deberíamos hacer, es darnos cuenta de quienes somos. Pero estamos tan ocupados en nuestras cosas que nos hemos olvidado de quienes somos. Somos, sustancialmente, hechos a imagen y semejanza de nuestro creador. Somos potencialmente Allah. Pero de alguna manera eso nos suena a blasfemia y nos asustamos. Cuando nos dicen, que somos potencialmente Allah, nos parece que estamos escuchando una blasfemia. Y sin embargo, esa es la única verdad que hay. Es decir, que siendo reyes, hasta nos tienen que convencer de nuestra realeza y la negamos. Estamos rodeados del milagro de la vida. Todo está hecho para servirnos. Y nosotros nos hemos convertidos en sirvientes; pero en el peor de los sentidos: en esclavos. Y sin embargo, todo está hecho para nosotros.

Todos los días comemos. Ese alimento que ingerimos, tiene todas las posibilidades para que nosotros, en este organismo que nos ha sido dado, convirtamos ese alimento, cualquiera que fuese, en el revestimiento del alma. Pero no lo sabemos, y sin embargo, dentro nuestro, está toda la potencialidad que necesitamos. Y no lo creemos y nos parece que para que esa potencialidad se haga efectiva tendría que producirse un milagro. De ninguna manera. Yo como una galletita, la galletita va a mi estómago, después  pasa por todo mi aparato digestivo, después va al hígado, en el hígado se transforma: una parte de ese alimento va a mi cerebro y se transforma en ideas, si yo no como no tengo ideas; y otra parte, se deposita en mi para transformarse, en la sustancia mas sagrada que hay en el hombres, el esperma, o en la mujer. Y en esa sustancia que hay en la galletita, yo puedo crear una nueva vida externa, o interna. Eso es todo, y eso se repite todos los días desde que nazco hasta que me muero. Pero no tomo conocimiento, consciencia de ello, como como una bestia y lo único que hago es excretar esa comida en forma de deshechos y no aprovecho lo que me corresponde como hombres. Y estoy esperando un milagro cuando el milagro está ahí. El milagro está en nosotros pero nosotros estamos muy ocupados en nuestros propios dramas. Y todo que yo digo a todos nosotros nos resbala. No lo entendemos y nos parece que no puede ser.

Cuando yo respiro no respiro solamente aire, respiro luz. Soy luz, somos seres de luz. No se necesita ser musulmán o cristiano o budista o ateo o maya o tolteca: todos somos luz. Pero claro, estamos muy ocupados en nuestros problemas. Y mientras se produce ese milagro en nosotros, nosotros preguntamos cómo se hace: simplemente se hace. El hombre está velado, velado a su propio milagro, velado a lo que es. Y nos tienen que venir a decir y a señalar nuestros errores. Y mientras hablamos, hablamos y no paramos de hablar, el milagro se está produciendo nuestro dentro.

As-salamu Aleykum.

Tariqa Halveti-Jerrahi Argentina
Sohbet Abdel Qadir Baba
25-8-2012/7-Shawwal-1433
Buenos Aires, Argentina

Para ver más videos visite: http://sufismo.tv

 

 

 

Última actualización el Jueves, 20 de Diciembre de 2012 00:59